El origen del tronco de Navidad se remonta a la tradición precristiana de quemar en el hogar un tronco o leño grande de madera, preferentemente de árboles frutales, para celebrar el solsticio de invierno y el fuego nuevo del año a punto de empezar, así como alejar la oscuridad. El ritual del encendido corre a cargo del mayor o del menor de la familia y se hace a veces con cenizas del tronco quemado el año anterior. Tiene que arder como mínimo tres días, y se riega con vino, aceite o agua. Posteriormente, al igual que otras costumbres ancestrales, fue absorbida por la Iglesia católica e incorporada a los ritos navideños.
las Islas Británicas (Yule designando en los pueblos celtas este período), Etéau nedelecq en Bretaña, cacho fio o calignaou en Provenza, tizón de Nadal en Galicia, tréfeu, suche, choque, tronche o tison de Noël en otras regiones francesas, o "Toza" o "Tronca" de Navidad en Aragón y Tió de Nadal en Cataluña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario